Cubrezapatillas o botas de invierno, ¿qué es mejor?

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Llega el invierno y las condiciones ambientales no son las más favorables para salir a montar en bici. Sin embargo, parar tu entrenamiento no parece una buena opción, más aún si te preparas para una competición importante. Por eso, es muy probable que estés pensando en hacerte con unas botas de invierno que te aíslen de la lluvia y el frío.

Sin embargo, durante el verano requieres algo más fresco, suave y ligero, pero que, de igual manera, mantenga tus pies a una temperatura adecuada. Es aquí cuando consideras comprar un par de cubrezapatillas para evitar que los pies nos suden excesivamente.

Por eso, a continuación te voy a mostrar cuando es más conveniente utilizar cada una de estas prendas, así como sus principales ventajas y desventajas.

¿Qué es mejor, cubrezapatillas o botas de invierno?

Es quizás la pregunta que te estás haciendo en este momento, aunque de entrada te diré que cada prenda tiene sus pros y contras. El hecho de que las botas de invierno sean más caras, no quiere decir que las botas de invierno sean la mejor opción ya que su uso depende, principalmente, de las condiciones ambientales y las necesidades que tengas.

Cubrezapatillas

Como seguramente ya sabrás, los cubrezapatillas consisten en un tejido que se ajusta al calzado mediante velcros, cremalleras o una combinación de ambos. Hay de diferentes modelos donde el corte y el tipo de material marcan sus características.

Dependiendo del material, pueden evitar la entrada del agua (aunque no totalmente) y el frío, lo que resulta ideal para épocas frías. Además, mantienen los pies a una temperatura adecuada al mismo tiempo que presentan una alta transpirabilidad.

Los cubrezapatillas, por lo general, son fáciles de poner y se pueden utilizar sobre una gran variedad de zapatillas para ciclismo. Sin embargo, pueden presentar problemas para encajar en aquellas que tienen una suela muy gruesa.

En cuanto al precio, suelen ser bastante asequibles e, incluso, mucho más económicas que unas botas de invierno. Por tanto, podría ser una buena opción si no pretendes gastar mucho dinero en una prenda de este tipo.

A diferencia de las botas de invierno, los cubrezapatillas te los podrás quitar a medio camino en caso de que el clima cambie y la temperatura suba considerablemente. De esta manera, evitarás que los pies suden excesivamente.

Aunque los modelos más completos cubren hasta las pantorrillas, lamentablemente, la parte de la suela queda al descubierto, incluso si no escoges los adecuados, pueden obstruir el espacio donde se engancha la cala con la zapatilla. Además, su suela se deteriora rápidamente si caminas con ellos por una superficie rústica.

Por lo tanto, los cubrezapatillas son ideales para utilizar en esos días donde el clima puede cambiar drásticamente. También son una buena opción si lo que buscas es una mayor velocidad ya que, por su diseño aerodinámico, presentan menos roce contra el viento.

Botas de invierno

Si piensas entrenar en temporada de lluvias, a temperaturas muy bajas (incluso por debajo de 0°C), entonces te conviene utilizar unas botas de invierno que, a diferencia de los cubrezapatillas, protegen totalmente los pies del agua, la nieve y el viento frío.

Este tipo de calzado está fabricado con tejidos como neopreno y Gore Tex, por lo que son altamente impermeables. Además, al tener un corte alto cubren más que unas zapatillas de ciclismo convencionales.

Incluso, el agua no puede entrar por la cala, ya que el material impermeable parte desde la mitad de la suela hasta el final del calzado en la mayoría de botas.

Sin embargo, al estar diseñados para mantener los pies calientes aún a bajas temperaturas durante el invierno, prácticamente entran en desuso en las otras estaciones del año. Por ejemplo, en verano pueden resultar muy calurosas y hacer que el pie sude mucho más. Además, su transpirabilidad es baja, por lo que podrías tener una sensación desagradable de pies mojados.

Por otra parte, su precio es elevado, situándose entre los 100 € y los 300 €. Por lo tanto, resultan ser una opción poco económica si lo que buscas es gastar lo menos posible en un artículo de este tipo.

Conclusión

Tanto los cubrezapatillas como las botas de invierno cumplen en mayor o menor medida con mantener nuestros pies aislados del agua y el viento frío, así como conservar una temperatura adecuada para seguir rodando cómodamente.

Sin embargo, debes considerar qué opción te conviene más en base a tus necesidades y presupuesto ya que, como has visto, cada uno se adapta mejor a unas situaciones que a otras.

A fin de cuentas, ambos elementos resultan ser una buena inversión a largo plazo. El invierno llega cada año y lo mejor es estar preparado para no parar la actividad deportiva.

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